Jueves, 16 Enero 2020 19:08

Doña Erlinda Flores de Rivero

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Pionera en la profesionalización de la mujer montereña.
El instituto “Nuevo Amanecer”, de propiedad de nuestra entrevistada, fue el primer instrumento donde el sector femenino del Norte integrado pudo obtener una profesión vocacional. En los albores de la transformación del villorrio de San Ramón de la Víbora hasta llegar hoy a lo que es Montero, una de las capitales provinciales más dinámicas del país, hubo una suma de esfuerzos y voluntades orientadas a ese objetivo.
 
Es así que en la región norteña en particular nuestra ciudad, tuvo desde principios de este siglo una interesante y variada migración externa e interna, la misma que se acentúa en forma notable a partir de la década de los cincuenta, con el proyecto de la creación del Ingenio Azucarero Guabirá.
 
 
Atraídos por la esperanza de mejores días y de nuevas oportunidades, miles de hombres y mujeres venidos desde otros lugares se desperdigan a lo largo y ancho de la geografía del Norte cruceño, como si esta en verdad fuera la tierra prometida.
 
Unos llegaron porque percibían que el futuro estaba aquí, otros como el caso los esposos Rivero – Flores en cumplimiento de un destino de trabajo. 
 
Don Guillermo Rivero había sido designado Pastor de la primera Iglesia Bautista de Montero una vez instalados y después de permanecer un año en esta población doña Erlinda Flores, mujer intuitiva y de grandes iniciativas, advierte que no existía ningún instituto de profesionalización para la mujer.
 
 
“NUEVO AMANECER”
 
Con el título de profesora de materias vocacionales, doña Erlinda toma una decisión extraordinaria, que gravitó positivamente en el sector femenino de la región, y que a partir del 2 de febrero de 1966 tiene la oportunidad de mejorar su condición económica y de autoestima, al tener un instituto de profesionalización. 
 
Bajo la razón social de “Nuevo Amanecer”, la empresa inicialmente dicta curso de Corte y Confección para damas, con el tiempo se incorporan nuevas carreras, como ser Sastrería para caballeros y damas, Bordados a Máquina, Belleza Integral y en el rubro de las manualidades Macramé y Bordado en Cinta, estampado en tela, porcelana fría y otras.
 
Esta academia desde sus inicios estaba cimentada por una extraordinaria dosis fe y la inquebrantable voluntad de triunfar siempre con la prerrogativa de ser instrumento para que la mujer, cualquiera fuera su condición social, pudiera obtener un oficio que aunque sea sencillo le permitiera tener la independencia económica para afrontar con armas nobles, los avatares de la lucha diaria por la vida.
 
Nuestra distinguida entrevistada nacida en el Valle de Cochabamba nos comenta con toda seguridad que la tierra de uno no es necesariamente donde se vino al mundo, es donde uno encontró el destino y el espacio para trabajar y progresar, tal como nosotros lo hemos hecho, brindándonos íntegros en la cotidiana labor y la formación de nuestros hijos que gracias a Dios tampoco nos defraudaron, enfatiza.
 
 
MUJER DEL AÑO
 
En la oportunidad de cumplir Bodas de Plata, la gestora de la academia profesional “Nuevo Amanecer” con más de dos mil egresadas a lo largo de su fructífera labor a favor de la mujer fue distinguida por la Asociación Boliviana de Secretarias filial Norte, como la Mujer del año, reconociendo de esta manera el valioso aporte de Erlinda Flores de Rivero a la profesionalización del sector femenino, identificándola como la primera en estas actividades, cuando la llaman “Liberación Femenina” todavía era la utopía.
 
Doña Erlinda rememora esos gratos momentos y nos comenta que aún no ha pensado en dejar esta actividad porque representa de alguna manera el aprecio de una sociedad para una labor a la que entregamos parte de nuestra existencia, comenta.
 
A sus 63 de vida nuestra entrevistada, con el mismo ímpetu de sus años juveniles, sigue manejando con mano y segura la dirección de la decana de la academias profesionales de Montero, y declara que las tareas se le han alivianado desde el año pasado, cuando pasó a la jubilación después de prestar los servicios de profesora de materias vocacionales en el colegio Evangélico Metodista de nuestra ciudad.
 
 
UNA MUJER REALIZADA
 
Erlinda Flores de Rivero pese a las recargadas labores que ella misma se impuso jamás olvido su rol de madre y esposa y recuerda con precisión los largos años de lucha junto a su esposo, en el afán lógico de cimentar y asegura el futuro de su familia. 
 
Y es aquí en Montero donde nacieron sus cuatro hijos de los cuales se siente orgullosa y no es para menos Carlos el mayor de la prole, es arquitecto, Ruth Elizabeth, médica cirujano; Mery Virginia, odontóloga y el “surrapo” Hugo cursa actualmente la carrera de Ingeniería Electrónica.
 
 
Nuestro paso por la vida es breve, afirma doña Erlinda y agrega que vamos dejando a nuestro paso, que es la prolongación de nuestra existencia, se ven reflejado en los hijos y es responsabilidad de los padres señalarle el camino recto y honrado, para que mañana nos recuerden con gratitud y ellos hagan lo mismo con sus propios hijos, siguiendo el ejemplo que les a inculcado, manifiesta. 
 
Al concluir nos confiesa con sinceridad su amor por esta tierra que con generosidad le brindó muchos afectos y amistades, los que también fueron devueltos con la misma intensidad con la que se les ofrecieron, y donde encontraron un lugar para desarrollar sus actividades enmarcada en el respeto a los semejantes y al innata vocación de servicio que perdura hasta hoy.
 
En este nuevo siglo pierde a su esposo en 17 de agosto del 2006 este triste acontecimiento no amilana el espíritu laborioso de esta gran mujer que rodeada de sus nietos sigue trabajado al frente de su academia pionera de la profesionalización de la mujer montereña.
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