Un incendio previo en un depósito de explosivos en el puerto de Beirut, Líbano, permitió que decenas de usuarios utilizaran sus teléfonos inteligentes para registrar -sin saberlo- lo que sería una terrible explosión que sacudió los cimientos de la capital de ese país de Medio Oriente. La columna de humo era visible desde varios kilómetros de distancia.