*Publicación de la Revista AHORA Historias y Leyendas de Bolivia
Mucho antes del acto solemne del 6 de agosto, hubo una noche decisiva y silenciosa, cargada de nervios, esperanza y decisiones irreversibles. Fue el 5 de agosto de 1825, en la antigua capilla jesuítica de la Universidad San Francisco Xavier, hoy conocida como la Casa de la Libertad. A puertas cerradas y con la solemnidad de quienes sabían estar escribiendo historia, se realizó la sesión secreta que dio nacimiento real a Bolivia como nación libre y soberana.
En esa noche invernal, 40 de los 48 diputados de la Asamblea Deliberante se reunieron en torno a una causa común: trazar el destino de un país que aún no tenía nombre. Aunque los libros de historia marcan el 6 de agosto como la fecha oficial de la independencia, fue en esa sesión confidencial donde se tomó la decisión de romper definitivamente los lazos coloniales, se definió cómo anunciarlo a Simón Bolívar, y se delinearon los primeros símbolos del nuevo Estado.
Una República aun sin rostro, pero con determinación
Seis proposiciones fundamentales guiaron la deliberación. La primera fue cómo comunicarle a Bolívar la independencia ya resuelta. Se temía su reacción, pero también se buscaba su bendición. Luego vino la más polémica: premiar con un millón de pesos al Ejército Libertador, decisión que no fue bien vista por sectores ilustrados que cuestionaban por qué recompensar a tropas que no habían luchado en suelo altoperuano.
También se otorgó la ciudadanía honoraria a los combatientes de Junín y Ayacucho, se propuso que el nuevo país se llamase “República de Bolívar” para halagar al Libertador, y se decidió llamar “Sucre” a la futura capital, en honor al Mariscal de Ayacucho. Finalmente, se conformó una legación para comunicar todas estas resoluciones a Bolívar, liderada por Casimiro Olañeta y José María Mendizábal.
Los símbolos que nacieron esa noche
Aunque algunos fueron modificados luego, durante la sesión del 5 de agosto también se abordaron los primeros símbolos patrios, incluido el escudo nacional. Las actas registran que, ya entrada la noche, el diseño del escudo quedó pendiente para la sesión del día siguiente, por “ser adelantada la hora”. Esa frase encierra la imagen poderosa de los diputados debatiendo bajo la luz de velas, con la urgencia de quienes sabían que el futuro no podía esperar más.
Un legado preservado en tinta y memoria
Los detalles de esta noche trascendental se conservan en documentos históricos como el Libro Mayor de Sesiones, el Libro Menor de Sesiones Secretas, la colección oficial de leyes de la joven república, y estudios como los del historiador Norberto Benjamín Torres. Gracias a estas fuentes, hoy sabemos que Bolivia no nació entre discursos ni himnos, sino entre susurros, estrategias y un profundo compromiso con la libertad.
A 200 años de aquella noche, el secreto valiente ya no se oculta
Dos siglos después, en el umbral del Bicentenario, es necesario recordar que Bolivia no fue solo proclamada: fue cuidadosamente pensada y discutida en una noche inolvidable. Fue en la penumbra de esa sesión donde se decidió que esta tierra no pertenecería a ningún imperio, sino a sí misma. Ese 5 de agosto, sin aplausos ni multitudes, Bolivia comenzó a latir.
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*Un justo reconocimiento y agradecimiento a la fuente de esta publicación: la revista AHORA Historias y Leyendas de Bolivia
Este importante pasaje de la historia de Bolivia, fue publicado por la revista AHORA, HISTORIAS Y LEYENDAS DE BOLIVIA, que se edita en la ciudad de Cochabamba.
Desde el año 2022, AHORA, ha publicado un total de 24 ejemplares que narran la historia de Bolivia de una manera muy clara, didáctica, completa y muy documentada.

