Más de 50 días de bloqueo de carreteras dejaron una profunda huella en Bolivia y en especial en el sector productivo del norte cruceño. Aunque las rutas ya fueron despejadas, para miles de productores el impacto económico continúa. A las pérdidas acumuladas por la paralización del transporte ahora se suma la persistente falta de diésel y gasolina, además del ajuste en el tipo de cambio del dólar, factores que mantienen en incertidumbre a quienes producen alimentos para el país.
En Santa Cruz y el Norte Integrado, los sectores agrícola, arrocero y cañero coinciden en que la recuperación avanza lentamente. La dificultad para conseguir combustible retrasa las cosechas, impide transportar la producción y pone en riesgo la próxima campaña agrícola. A esto se añade el incremento de los costos de insumos importados, lo que reduce aún más los márgenes de rentabilidad.
El expresidente de la Asociación de Propietarios de Ingenios Arroceros (Ingenor), Jimmy Prado, en contacto con el periodista Yamil Martínez de Fides recordó que la crisis del diésel no comenzó este año, sino que se arrastra desde hace más de tres años. Explicó que la falta de combustibles impidió sacar toda la producción hacia los ingenios y redujo considerablemente la cosecha de arroz. Mientras en temporadas anteriores se alcanzaban niveles cercanos al 100 por ciento, ahora apenas se llegó entre un 70 y un 75 por ciento.
Prado señaló que las mesas técnicas instaladas por el Gobierno representan una señal positiva para buscar soluciones, pero advirtió que el sector enfrenta otro desafío: el ingreso legal de arroz importado, que, según dijo, resta incentivos a los productores nacionales justo cuando deben planificar la siembra de la próxima campaña.
La preocupación también es compartida por David Pérez, representante de los productores arroceros del país. Explicó que la falta de combustible altera toda la planificación agrícola, ya que la producción de arroz se organiza con un año de anticipación. Si el abastecimiento no mejora, advirtió que habrá menos superficie cultivada y una menor producción, lo que podría afectar el abastecimiento de alimentos en el futuro.
A ese panorama se suma la reciente nivelación del dólar, que impacta directamente en el costo de fertilizantes, agroquímicos, maquinaria y otros insumos importados. Según Pérez, muchos productos ya habían aumentado de precio con el dólar paralelo y ahora enfrentan un nuevo ajuste que podría elevar los costos en alrededor de un 30 por ciento adicional. En su criterio, proteger la producción nacional será fundamental para garantizar la seguridad alimentaria en los próximos años.
En plena zafra cañera, la escasez de diésel también preocupa al sector azucarero. El presidente de la Cámara de Industria y Comercio del Norte (Cainco Norte), Arturo Ayala, explicó que la cosecha de caña depende del funcionamiento permanente de maquinaria pesada, cuyo consumo de combustible es elevado. Sin diésel suficiente, dijo, resulta difícil aprovechar la temporada de cosecha y cumplir con la producción prevista.
Ayala lamentó además las consecuencias que dejaron los bloqueos, señalando que cada cierre de carreteras paraliza la economía, afecta la producción y limita la generación de empleo. Aseguró que los productores solo buscan trabajar y abastecer de alimentos al país, pero necesitan condiciones adecuadas para hacerlo.
Desde la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), el vicepresidente Beltrán Flores afirmó que los bloqueos perjudicaron tanto a los productores como a toda la población, ya que impidieron el traslado del azúcar hacia distintos departamentos del país. Sin embargo, sostuvo que la situación no mejoró con el levantamiento de las protestas, porque la falta de combustibles continúa afectando la actividad agrícola.
Flores advirtió que, si no se normaliza el suministro de diésel, parte de la materia prima podría quedarse en los campos sin ser cosechada, poniendo en riesgo la estabilidad económica de los productores y el abastecimiento de alimentos para la población. También pidió al Gobierno agilizar los mecanismos para la importación directa de combustibles y garantizar el abastecimiento en las zonas productivas.
Desde la industria azucarera, el presidente de Unagro, Luis Fernando Barbery, informó que la empresa ya obtuvo las autorizaciones para importar diésel y recurrirá a esa alternativa si el suministro interno continúa siendo insuficiente. Además, planteó que Bolivia debería aprovechar mejor su producción de etanol incrementando el porcentaje de mezcla con gasolina, siguiendo el ejemplo de países como Brasil, donde esa proporción alcanza hasta el 30 por ciento, un nivel muy superior a los actuales.
Mientras tanto, los productores siguen enfrentando un escenario complejo. Aunque las carreteras volvieron a abrirse, las consecuencias de más de 50 días de bloqueos todavía se sienten en los campos de producción, en las industrias y en la economía de miles de familias.

