Bolivia vuelve a captar la atención de la industria aeronáutica internacional. Este martes, un Boeing 777-9 aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Alcantarí, en Sucre, para realizar pruebas de rendimiento y evaluar el comportamiento de sus motores en condiciones de gran altitud.
El Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda destacó que esta actividad representa una oportunidad para posicionar al país como un escenario de referencia internacional para ensayos aeronáuticos, aprovechando las características geográficas de sus aeropuertos.
La cartera de Estado explicó que Alcantarí fue elegido porque cuenta con certificación de aeródromo vigente, condiciones técnicas adecuadas y el respaldo operativo de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (NAABOL).
Estas pruebas permiten a los fabricantes conocer cómo responden sus aeronaves en condiciones reales de operación, especialmente en aeropuertos ubicados a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde la altitud representa un desafío para el rendimiento de los motores y otros sistemas de los aviones.
El Gobierno, a través del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, busca aprovechar estas condiciones para atraer nuevas operaciones y fortalecer la conectividad aérea del país, en el marco de la política de cielos abiertos impulsada por el presidente Rodrigo Paz.
No es la primera vez que Bolivia recibe este tipo de actividades. Hace algunos meses, una delegación de Airbus realizó pruebas de altitud con su aeronave A321XLR en los aeropuertos de Alcantarí y Juan Mendoza, en Oruro. Estos antecedentes refuerzan el potencial del país para convertirse en un punto de referencia mundial en ensayos aeronáuticos a gran altura.

