El Tribunal Supremo Electoral ha publicado oficialmente la convocatoria para las Elecciones Nacionales que se llevarán a cabo en agosto de 2025. Paralelamente, han salido a la luz pública los desacuerdos entre los principales líderes de la alianza opositora. Mientras algunos exigen el cumplimiento de lo pactado meses atrás, otros justifican su negativa a acatar los acuerdos con el argumento de «unidad con legalidad». Afirman que someterse a las encuestas pactadas pondría en riesgo a los candidatos de la alianza, dejándolos inhabilitados.
* Por: Abg. Víctor Hugo Callaú B. I Abogado y analista político.

Este argumento carece de validez, ya que la Ley Electoral no establece tal prohibición. Lo cierto es que los líderes de la alianza opositora continúan con el desarrollo de encuestas para definir quién será su candidato presidencial en los comicios de agosto.
El quiebre en la frágil unidad de la oposición es prácticamente un hecho. Algunos de sus líderes priorizan intereses personales, imponiendo la intolerancia, la estupidez y el fanatismo político por encima del deseo mayoritario de la ciudadanía, que anhela un cambio de gobierno y mejores días para todos los bolivianos, sin exclusiones.
Albert Camus, el filósofo franco-argelino, dijo: «La intolerancia, la estupidez y el fanatismo pueden combatirse por separado, pero cuando están juntas, no hay esperanza.» Esto es precisamente lo que sucede tanto en la oposición como en el oficialismo.
Actualmente, la política en Bolivia atraviesa una etapa de fanatismo, estupidez e intolerancia colectiva, tanto por parte del partido en el poder (MAS) como de la oposición.
La campaña de ‘Tuto’ Quiroga y la pugna interna
La campaña del precandidato Jorge «Tuto» Quiroga no comenzó de la mejor manera. Su primer movimiento político fue dejar sin partido (FRI) a Carlos Mesa, anulándolo y sacándolo de la contienda de entrada. Aunque Mesa no tenía muchas posibilidades de obtener una candidatura presidencial, seguía siendo un actor político relevante. Quiroga le dio la estocada final desde el inicio.
Durante los últimos 70 días, Quiroga realizó una intensa campaña en todo el país, concentrándose especialmente en Santa Cruz. Organizó numerosos mítines y forjó alianzas con otros partidos, agrupaciones ciudadanas y figuras políticas recicladas de la derecha boliviana. Logró proyectar una imagen de gran aceptación en la región y a nivel nacional.
Sin embargo, hoy lo vemos nervioso, contradictorio y desconfiado respecto al actuar de los líderes de la alianza opositora. Esto se debe a que su principal asesor político extranjero ya le informó que los estudios técnicos, estadísticos y científicos realizados en Bolivia no le favorecen. Las encuestas a nivel nacional lo colocan en desventaja, mientras que su rival en la interna opositora, Samuel Doria Medina, se posiciona en primer lugar con mejores perspectivas electorales.
Esta situación resulta difícil de aceptar para Quiroga, quien desde el inicio de la contienda se veía a sí mismo como el candidato natural de la alianza.
La consolidación de Doria Medina y el papel de Santa Cruz
Mientras tanto, los demás líderes de la alianza opositora siguen adelante con lo planificado. Desde un principio, consideraron que ‘Tuto’ Quiroga no era el candidato adecuado para ganar estas elecciones. Esto se evidencia en los acuerdos de Samuel Doria Medina con Vicente Cuéllar, los parlamentarios de Comunidad Ciudadana y el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, además del respaldo de los asambleístas de CREEMOS.
Para los integrantes de la alianza opositora, Doria Medina es el candidato ideal para las elecciones nacionales, mientras que Quiroga nunca lo fue.
En este contexto, se abre la posibilidad de que Santa Cruz tenga un candidato a la vicepresidencia. La cercanía entre Samuel Doria Medina y Luis Fernando Camacho refuerza la figura de Zvonko Matkovic Ribera como el principal candidato a ocupar dicho cargo. Este movimiento garantizaría el respaldo del gobernador de Santa Cruz, además de contar con la simpatía y aceptación de la población en el departamento. Es, prácticamente, un hecho.
¿Una oposición fragmentada e improvisada?
A pesar de este panorama, el quiebre en la unidad opositora y la confirmación casi segura de la candidatura de Doria Medina con su fórmula vicepresidencial no son motivos para celebrar. Una vez más, la oposición se muestra fragmentada, desorientada y apresurada por las circunstancias. Improvisa sin haber logrado consolidar una estrategia de poder ni una verdadera unidad.
En política, no solo se analiza lo que sucede, sino también lo que no sucede. La oposición boliviana, conformada principalmente por la derecha, queda debilitada, expuesta y sin ofrecer certidumbre a la ciudadanía.
Los líderes políticos han vuelto a fallarnos. La responsabilidad recae en ellos, mientras que los ciudadanos seguimos esperando y estamos listos para respaldar el cambio urgente que Bolivia necesita.
Nos unimos o seremos terriblemente derrotados. La unión salvará a Bolivia, que avanza peligrosamente hacia el abismo.

