El termómetro electoral de la C-57 comienza a calentarse

A 39 días del Día Decisivo de las elecciones nacionales, el panorama político se calienta. Los candidatos ponen en marcha su maquinaria electoral y los ciudadanos empiezan a manifestarse, asistiendo a caravanas, caminatas y mítines políticos de las diferentes fuerzas. Los candidatos están más cerca de la población: asisten a entrevistas, foros y a todo acontecimiento que les permita explicar su plan de gobierno y estar en contacto con la ciudadanía.

*Por Víctor Hugo Callaú – Abogado y analista político

Abogado.

El cronograma electoral avanza. Están habilitados y participarán quienes cumplieron con los requisitos de la convocatoria a elecciones y lo que establece la Ley Electoral. También los medios tradicionales y digitales se alistan para comenzar con la difusión del material electoral, donde los candidatos expondrán sus programas de trabajo en busca de ganarse la simpatía del electorado.

Las encuestas, en general, dan cierta ventaja a dos candidatos de la derecha tradicional, que se disputan palmo a palmo el voto ciudadano, mientras que el líder emergente de la izquierda va quedando rezagado. Aún falta tiempo y los candidatos ajustarán o reforzarán su estrategia de campaña con el objetivo de ganar las elecciones y ejercer el poder durante los próximos cinco años.

¿Pero qué pasa con los candidatos de la C-57?

Están confirmados como candidatos a diputados uninominales de la C-57 los siguientes: Kelly Velarde Arancibia por el bloque Alianza de Unidad; Maico Moreno Vaca por la Agrupación LIBRE; Franklin Garvizu por MORENA; Jaime Uzcamaita por la agrupación APB-SÚMATE; Vilma Gutiérrez por la Alianza Popular; Fabiola Alba Suárez por la Alianza Pueblo; y Shirley Maldonado por el MAS. Todos van por la votación en la Circunscripción 57, una de las más pobladas y que incluye más de 240 comunidades rurales.

Muchos de estos candidatos se muestran activos en redes sociales, visitando los principales municipios y comunidades, recogiendo información y escuchando al electorado. Se los ha visto también en caravanas, concentraciones políticas, inaugurando casas de campaña; algunos acompañados de sus principales candidatos, y otros, silenciosamente, están realizando su labor proselitista.

Todo vale para conseguir la aceptación de la población y conquistar el ansiado voto ciudadano. Sin embargo, ninguno de ellos ha presentado aún su propuesta de trabajo específica para la circunscripción ni para el país; tampoco han explicado el plan de gobierno nacional de los líderes políticos a los que representan. La población espera conocer estos planes para poder decidir su voto de manera informada y responsable.

En Montero, los principales candidatos de la derecha tradicional, Maico Moreno y Kelly Velarde, se disputan el mismo nicho de votantes. La candidata de Unidad empezó con anticipación su campaña electoral, utilizando la estructura de CREEMOS y con fuerte presencia de la maquinaria electoral municipal.

Empero, con el transcurrir del tiempo, ese apoyo ha ido mermando. A Kelly se la ha visto en algunas visitas a barrios sin apoyo logístico, dando la impresión de que debe asumir por cuenta propia los gastos de su campaña. Mientras tanto, Maico Moreno inició su campaña el pasado fin de semana con fuerte presencia en redes sociales. Tiene conocimiento de gestión pública, simula conocer a cabalidad la circunscripción y, aunque carece de carisma, le sobra presencia digital. Ambos están peleando el ansiado voto de la derecha y de sus amigos de siempre.

Recordemos que los tiempos de hacer campaña han cambiado: antes pesaba mucho lo territorial, ahora el campo de batalla son las redes sociales. Ahí ganará quien mejor utilice los recursos, herramientas e incluso la inteligencia artificial, que se convierte en una gran aliada en estas lides.

En la izquierda populista, también están haciendo su trabajo político-electoral los candidatos Franklin Garvizu, Shirley Maldonado, José Luis López (suplente de Andrónico) y Jaime Uzcamaita, cada uno a su manera y según su presupuesto. Todos ellos van tras el voto militante de la izquierda. Veremos, en el transcurso de los días, qué técnicas de campaña utilizarán para conquistar el ansiado voto.

Algunos de estos postulantes se ven afectados por la poca aceptación de su candidato presidencial en las encuestas nacionales. Aun así, deben redoblar esfuerzos para alcanzar sus objetivos.

Probablemente, después de conocerse los resultados de las encuestas del próximo domingo 13 de julio, algunos candidatos presidenciales con baja intención de voto se bajen de la contienda. La campaña entra en una de sus etapas más importantes: estar cerca de la población para, luego, pedirle el voto.

En estos días se ha visto a algunos candidatos de la C-57 participando de ollas comunes y repartiendo comida. Pareciera ser que, ante el desconocimiento del rol que debe cumplir un diputado nacional, prefieren actuar como si fueran candidatos a concejales. Y eso no es bueno. Quien sepa diferenciar estos dos escenarios puede sacar gran ventaja.

Se están apoyando mucho en el plan macro de sus candidatos a presidente, pero no se escuchan propuestas reales para resolver los problemas regionales desde la Asamblea Legislativa. Pareciera que les falta iniciativa o, en definitiva, desconocen la realidad socioeconómica de la región (C-57), conformada por un tejido social muy amplio y con diversas demandas.

Estamos caminando rumbo a una de las elecciones más importantes de la historia del país. Nos jugamos la democracia, la libertad, nuestro patrimonio. Nos jugamos la posibilidad de mejores días para los bolivianos. El soberano debe pensar y votar por el candidato que le asegure bienestar, seguridad y progreso para todos.

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