El Tribunal Supremo Electoral (TSE) presentó este martes los resultados finales de las elecciones del 17 de agosto, que confirman un nuevo mapa político en el país. El Movimiento al Socialismo (MAS) quedó reducido a la mínima expresión, logrando únicamente dos escaños parlamentarios: uno en La Paz y otro por representación indígena.
La nueva Asamblea Legislativa Plurinacional se caracteriza por una marcada fragmentación, ya que seis organizaciones políticas y un pueblo indígena alcanzaron representación. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) se consolidó como la primera fuerza tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, aunque sin mayoría absoluta para aprobar leyes.
De acuerdo con los datos oficiales, en Diputados la distribución es la siguiente: PDC obtuvo 49 curules; Libre, 39; Unidad, 26; Alianza Popular, 8; Súmate, 5; MAS, 2; y Bia Yuqui, 1. En el Senado, el PDC alcanzó 16 curules, Libre 12, Unidad 7 y Súmate 1.
Este panorama obliga a que, para la gobernabilidad y la aprobación de leyes, se generen acuerdos entre bancadas y se fortalezcan las negociaciones políticas.
En paralelo, dos organizaciones tradicionales de la política boliviana desaparecen del escenario electoral. Acción Democrática Nacionalista (ADN), fundada en 1987 por el expresidente Hugo Banzer Suárez, y Unidad Cívica Solidaridad (UCS), creada en 1989 por el empresario Max Fernández Rojas, perderán su personería jurídica tras no haber alcanzado el 3% de la votación nacional.
El vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi, explicó a El Deber que tras la oficialización de los resultados se activará el proceso de cancelación de ambas organizaciones. Con ello, ADN y UCS se despiden de la vida política después de casi cuatro décadas de actividad en Bolivia.

