En solo dos días, Montero pasó de registrar una lluvia fuerte a una precipitación extrema. El lunes 23 se reportó una caída de 85 milímetros por metro cuadrado (85 litros de agua/m²), volumen suficiente para saturar el suelo. Esta situación se agravó el martes 24 de febrero, cuando el pluviómetro marcó 105 milímetros por metro cuadrado (105 litros de agua/m²), lo que provocó la acumulación de agua en varias calles de la ciudad.
De acuerdo con el secretario municipal de Medio Ambiente, Hugo Tinta, el problema pudo haber sido mayor; sin embargo, la intervención oportuna de una cuadrilla de 15 trabajadores municipales y cuatro retroexcavadoras en los distritos 1, 2, 3, 4 y 5 permitió realizar la limpieza de basura acumulada en los canales de drenaje.
“El retiro de desechos que algunas personas arrojan a los canales evitó el taponamiento de las bocas de tormenta y, por ende, el rebalse de los ductos”, explicó la autoridad, quien calificó la jornada como intensa pero con resultados positivos, ya que se logró prevenir mayores molestias a las familias de los barrios afectados.
Tinta señaló además que, si bien durante la lluvia el nivel del agua se elevó considerablemente, una vez cesada la precipitación, el agua fue evacuada con rapidez gracias al funcionamiento de los sistemas de drenaje.
Las autoridades reconocieron que las inundaciones temporales en las calles son un problema de larga data cada vez que se registran lluvias de gran magnitud. No obstante, destacaron que la actual gestión municipal viene trabajando de manera sectorizada para mitigar esta situación.
Como parte de estas acciones, se resaltó la construcción de alcantarillas en el sector del canal Cupesí, obras que contribuyen a la evacuación del agua que llega a la avenida Universitaria y al canal Paichané, reduciendo el riesgo de anegamientos en zonas críticas de la ciudad.

