Fiscal desmiente presuntas quemaduras a dos internos del Cerprom y confirma que hubo una pelea entre ellos

El fiscal Luis Alberto Lafuente desmintió este viernes las versiones que circulaban en redes sociales sobre una supuesta agresión con quemaduras a dos privados de libertad al interior del Centro de Readaptación Productiva Montero (Cerprom). Según informó, las investigaciones preliminares y los exámenes médico-forenses descartaron completamente esa versión.

La autoridad explicó que el Ministerio Público tomó conocimiento del caso a través de publicaciones difundidas en redes sociales, donde se afirmaba que dos internos habían sido brutalmente quemados dentro del recinto penitenciario. Ante la gravedad de la denuncia, se abrió una investigación de oficio en coordinación con la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) para esclarecer los hechos.

Como parte de las actuaciones investigativas, se identificó a los dos privados de libertad involucrados y se solicitó una valoración médico-legal. Los exámenes realizados por el médico forense determinaron que ninguno de los internos presenta quemaduras.

De acuerdo con el informe forense, ambos protagonizaron una pelea dentro del centro penitenciario. Uno de ellos sufrió lesiones que derivaron en tres días de incapacidad médico-legal, mientras que el segundo no presentó heridas que ameriten incapacidad.

Lafuente señaló que las lesiones observadas corresponden a una agresión física y no a quemaduras provocadas por líquidos calientes u otro tipo de sustancia, como se había difundido inicialmente.

“Se descarta la posibilidad de que estas personas hubiesen sido quemadas dentro del Cerprom de Montero. El informe médico-forense es claro y establece que no existen quemaduras en ninguno de los dos privados de libertad”, afirmó el fiscal.

La autoridad reiteró que el Ministerio Público continuará con las investigaciones para establecer las circunstancias exactas del incidente, aunque aclaró que, hasta el momento, los elementos recolectados evidencian que se trató de una riña entre los propios internos y no de un hecho de tortura o agresión.