Antonio Araníbar Quiroga, una de las figuras más destacadas en la lucha por la recuperación de la democracia en Bolivia, falleció este domingo a los 84 años de edad. Su partida genera pesar en distintos sectores políticos y sociales del país, donde es recordado por su compromiso con las libertades democráticas y su trayectoria como dirigente de izquierda, informó este domingo la agencia noticiosa Erbol.
Araníbar fue uno de los principales líderes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y posteriormente fundador del Movimiento Bolivia Libre (MBL). Además, ocupó el cargo de canciller de la República durante el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, entre 1993 y 1997, desempeñando un papel importante en la política exterior boliviana de la época.
A lo largo de su vida política participó activamente en la resistencia a los regímenes militares y fue parte de los esfuerzos que contribuyeron al retorno de la democracia el 10 de octubre de 1982. Su defensa de los principios democráticos y su constante participación en la vida pública lo convirtieron en una de las voces más influyentes de la izquierda democrática boliviana.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, diversas personalidades expresaron sus condolencias. El expresidente Carlos Mesa destacó el aporte de Araníbar a la consolidación democrática del país y resaltó su coherencia política durante los años de lucha contra las dictaduras militares. También recordó la amistad que los unió y rindió homenaje a su legado.
La última aparición pública del exdirigente ocurrió el 28 de abril de este año, cuando recibió un reconocimiento por parte de la senadora Tomasa Yarhui, legisladores de la alianza Libre y el diputado Juan del Granado. Durante ese acto se resaltó su contribución a la democracia y a la construcción de alternativas políticas desde el Movimiento Bolivia Libre.
En sus últimos años, alejado de la actividad partidaria, Araníbar continuó vinculado a la promoción de la democracia y la integración regional mediante su trabajo en organismos internacionales como la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Organización de los Estados Americanos (OEA). Con su fallecimiento, Bolivia pierde a un político que dejó una profunda huella en la defensa de la institucionalidad democrática y el fortalecimiento de los valores republicanos.
