Antes de que las redes sociales se llenaran de historias humanas contadas con sensibilidad, Edgar López Villarroel ya había decidido recorrer un camino diferente. Mientras la mayor parte del periodismo seguía y sigue concentrada en la agenda diaria, él optó por mirar hacia donde casi nadie dirigía la cámara. Hace once años nació La Otra TV, un espacio dedicado a rescatar historias de personas olvidadas, héroes anónimos, comunidades alejadas y lugares de alta potencialidad turística que pocas veces encuentran espacio en los medios tradicionales.
Durante más de cuatro décadas de ejercicio periodístico, Edgar López Villarroel ha recorrido prácticamente todos los escenarios de la comunicación. Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana y en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, pero su pasión nació mucho antes, cuando entrando a la adolescencia, aun muy joven descubrió en la radio el oficio que marcaría su vida. Sus primeros pasos los dio en Radio Ichilo y otras emisoras de su natal Yapacaní, donde comenzó a desarrollar su ocupación por informar y acercarse a la gente.
Más adelante llegó a Montero en busca de nuevas oportunidades. Aquí trabajó en Radio María Auxiliadora, Radio La Voz del Cañero y otras, hasta dar el salto a la televisión como un ágil reportero de Canal 8 Visión Cruz. Su desempeño y experiencia adquirida en esta ciudad le abrió las puertas de importantes medios de comunicación en Santa Cruz de la Sierra, donde, por largos años integró equipos de prensa de medios integrantes de cadenas nacionales y llegó a asumir la dirección de las emisiones departamentales de Bolivia TV. También desempeñó funciones como relacionista público y comunicador en distintas instituciones, entre ellas la Alcaldía Municipal de Montero.
Toda esa experiencia estuvo ligada al periodismo tradicional, al seguimiento de la noticia diaria, la cobertura de hechos políticos, policiales, económicos y sociales que forman parte de la agenda habitual de los medios. Sin embargo, en 2015 decidió cambiar el rumbo de su trabajo y crear un proyecto completamente distinto.
Así nació La Otra TV, un espacio que no persigue la noticia del momento, sino las historias que normalmente permanecen ocultas. Edgar comenzó a recorrer barrios, comunidades rurales y pueblos alejados para encontrar a personas cuya vida merece ser conocida. Su cámara empezó a enfocarse en personajes que alguna vez hicieron importantes aportes a la sociedad y hoy viven en el olvido, en hombres y mujeres humildes que luchan diariamente por salir adelante, en familias que enfrentan la pobreza extrema y en personas enfermas que necesitan ayuda.
Con el paso del tiempo, el proyecto también se convirtió en una expresión de solidaridad entre la gente de la ciudad. Gracias a las historias difundidas por La Otra TV, muchas personas recibieron alimentos, medicamentos y otro tipo de ayuda. Durante la pandemia del Covid-19, esa labor alcanzó uno de sus momentos más significativos, cuando se hizo portador de la ayuda que llegó a numerosas familias gracias a las campañas impulsadas desde este espacio periodístico.

El proyecto también ha permitido mostrar destinos turísticos poco conocidos de Santa Cruz y de otros departamentos del país, resaltando lugares con gran riqueza natural e histórica que permanecen olvidados o abandonados, ofreciendo una mirada diferente de Bolivia a través de relatos sencillos y cercanos.
Para Edgar López, La Otra TV nunca fue pensada para obtener ganancias económicas. Reconoce que este tipo de contenidos difícilmente generan ingresos porque no responden a los temas que habitualmente atraen publicidad o grandes audiencias. Aun así, nunca ha considerado abandonar el proyecto. A sus 60 años asegura que continúa realizando esta labor, porque disfruta profundamente de lo que hace y porque siente que estas historias también forman parte del verdadero periodismo.
Para sostener su economía familiar, combina su labor comunicacional con la venta de productos naturales destinados a aliviar diferentes dolencias, actividad en la que también ha adquirido experiencia y que le permite mantener vivo el proyecto que más satisfacción personal le brinda.
Después de once años, La Otra TV continúa siendo una ventana para quienes pocas veces encuentran un espacio donde contar su historia. Mientras los periodistas corremos detrás de la noticia del día, Edgar López sigue buscando aquello que permanece fuera de la agenda cotidiana.
La mejor muestra de ello ocurrió al finalizar la conversación que tuvimos para realizar este reportaje. Apenas terminó de hablar sobre su trayectoria y la producción de La Otra TV, se despidió con prisa porque debía visitar en el Hospital de Montero al olvidado artista del folclore oriental Friolán Arias, integrante del recordado grupo Los Gambeteros, muy popular durante las décadas de 1970 y 1980. Su estado de salud motivó una nueva cobertura de La Otra TV, fiel al propósito que inspiró su nacimiento: dar voz y visibilidad a quienes, pese a haber dejado huella, hoy corren el riesgo de ser olvidados.

