Cuando vivimos en la llamada “civilización del espectáculo” caracterizada por la “dictadura del like” y en la que el “streaming” aparece como el último grito de la comunicación; surge el libro ‘Historia de la Prensa Cruceña’, para reivindicar el papel de hombres y mujeres que esculpieron, en plomo, tinta y papel, los medios de comunicación que han jugado un papel trascendental en la búsqueda de la verdad, fiscalización del poder y, en suma, el servicio a la sociedad.
*Por Roberto Méndez – Periodista
El libro nace del recuerdo compartido de Oswaldo Ramos, periodista chiquitano entrenado en la academia y pulido en medios como Presencia, El Diario, Radio Fides, entre otros de La Paz, el Mundo y el Deber de Santa Cruz y Roberto Méndez, un vendedor de periódicos en su natal Montero que se autodenomina “periodista de raza” por haber realizado coberturas en varias áreas y pasado por cargos en el Tribunal Nacional de Ética, la Asociación de Periodistas de Santa Cruz y docente de la UAGRM. Va dedicado a sus mentores: Gastón Requena, Horacio Alcázar y Juan Javier Zeballos.
Pero fundamentalmente para rendir homenaje a una generación de oro que ha mordido el polvo y los gases, recorrido las calles, escuchando más de lo que se hablaba y escribiendo con la urgencia del cierre, unos 250 nombres, que han quedado esculpidos en las 136 páginas, comenta el Vicepresidente de la Asociación Nacional de Periodistas, Daniel Castro.
La obra hace un recorrido holístico desde el nacimiento de la Imprenta de Gutemberg, el linotipo, las impresoras a vapor, el plomo, la tinta, como soporte del periodismo al que se anexaron la máquina de escribir, la computadora y luego el celular y las redes sociales.
Se trata de una investigación colaborativa en la que participaron estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UAGRM registrando nombres como “El Cóndor”, primer periódico de Bolivia de 1825 y “El Telégrafo” de 1823 pasando por los medios de las regiones: “El Diario” de 1904, “Presencia de 1952, de La Paz, “Los Tiempos” de 1943 de Cochabamba, “Correo del Sur” de 1987 de Sucre, “El Potosí” del 2001 y “El Deber, 1953” de Santa Cruz.
El libro concentra la investigación en los diarios de Santa Cruz, con “La Estrella del Oriente” fundado en 1864 por Tristán Roca, un periodista, abogado y poeta, creador también de la bandera cruceña y quien murió fusilado en el Paraguay, donde salió exiliado durante el gobierno de Hilarión Daza.
En la lista aparecen periódicos como “El Frente”, “La Universidad”, entre otros que fueron contestarios de la dictadura militar hasta que nacen “El Mundo” en 1979 y “El Día” en 1987. Y también registran el nacimiento del primer periódico digital en el 2020, así como “La Calle”, diario de las ciudadelas fundado en el 2011, así como “Zona Norte” de Montero en el 2020 y aterrizan con “El Comunicador Jichi”, nacido en las aulas de la carrera de Ciencias de la Comunicación en el 2022.
El libro recoge testimonios de testigos leales de la tinta y el papel y también nombra a periodistas que se reinventaron en el oficio cambiando de plataforma y otros que sin haber pisado las universidades, con buenos comunicadores.
La Historia de la Prensa Cruceña destaca que aunque las herramientas se transformen y los soportes evolucionan, no cambia el compromiso con la verdad, la sociedad y el bien común en un contexto descrito por el escritor peruano Mario Vargas Llosa, como la sociedad del espectáculo, redes sociales, escándalo, evolución cultural, pérdida de la individualidad, coincidiendo con el escritor Francés, Gilles Lipovetsky, quien dibuja esta época “del vacío” con la generalización de la tecnología, el espionaje masificado, el consumismo, el hedonismo, la moda, lo efímero y los ídolos de barro.
Y a nosotros nos duele que más ruido haya provocado que un canal de “streaming” de Santa Cruz despida a “sus estrellas” que el cierre del periódico “Página 7”, en una “tormenta perfecta” orquestada por el Socialismo de Evo Morales y Luis Arce.

