La cima del cerro de Cota, en el municipio de Quillacollo 12 km. al oeste de la capital valluna Cochabamba, donde se encuentra el Santuario de la Virgen de Urcupiña, podría albergar en los próximos años una monumental imagen mariana que aspira a convertirse en un nuevo símbolo de fe para Bolivia y el mundo. El proyecto, denominado ‘El Manto de la Virgen’ y presentado hace pocos días por el arquitecto Mario Moscoso, no se limita a la construcción de un monumento, sino que propone un recorrido espiritual pensado para que cada peregrino viva una experiencia de oración, reflexión y encuentro con la Virgen María antes de llegar al santuario.
Moscoso explicó que la iniciativa forma parte del rescate y fortalecimiento del principal espacio religioso de Quillacollo. Recordó que años atrás participó en la construcción de la muralla y el atrio del Santuario de Urcupiña y ahora plantea una obra que permita a los fieles iniciar su peregrinación rezando el Santo Rosario. El recorrido contempla un acceso por graderías que atraviesan el anagrama de María hasta llegar a una capilla esculpida bajo el gran manto de la Virgen, un espacio concebido para que los visitantes sientan que están cobijados y protegidos por ella.
La experiencia continuará con un ascenso al corazón de María, donde se instalará una representación de su corazón, para luego llegar a un nivel superior desde el cual los visitantes podrán contemplar el paisaje a través de los ojos de la Virgen, en una propuesta que busca combinar arquitectura, simbolismo y espiritualidad en un mismo recorrido.
La imagen tendrá 30 metros de altura y alcanzará los 43 metros considerando la base y la aureola, dimensiones diseñadas para guardar armonía con el Cristo de la Concordia de Cochabamba. El monumento incluirá, además de la imágen de su hijo, el niño Jesús, una corona, un globo terráqueo con una cruz y una gran aureola posterior que resaltará su majestuosidad. El proyecto también contempla cinco capillas de oración, un corazón tallado en piedra, más de 300 gradas distribuidas en el recorrido, 800 encajes ornamentales en el manto, otras 800 luminarias y seis esculturas de personajes que podrán representar a benefactores de la obra mediante tecnología de escaneo tridimensional.

El arquitecto destacó que el diseño fue desarrollado con herramientas digitales de última generación, lo que permitirá escanear el modelo original y reproducirlo con precisión a gran escala. Señaló que la tecnología actual hace posible ejecutar monumentos de gran dimensión con un alto nivel de detalle y aseguró que el diseño definitivo será sometido a la consideración de la población, la Iglesia y las instituciones de Quillacollo para incorporar las observaciones que surjan antes de iniciar la construcción, en caso de ser aprobado.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es su forma de financiamiento. Moscoso explicó que la obra seguirá un modelo similar al utilizado para levantar el Cristo de la Concordia, basado en el aporte voluntario de los devotos. Para ello se conformará una comisión integrada por la Iglesia, autoridades municipales, fraternidades, representantes de la feligresía y entidades como los colegios de abogados y contadores, con el propósito de garantizar transparencia en la administración de los recursos.
La recaudación se realizará mediante una plataforma digital que permitirá realizar aportes desde cualquier lugar del mundo a través de códigos QR y otros sistemas electrónicos. Los donantes podrán contribuir financiando elementos específicos de la obra, como las capillas, las gradas, encajes del manto, luminarias y otros componentes, que llevarán una placa con su nombre como testimonio permanente de su participación. También se prevé que quienes deseen aportar puedan financiar esculturas con su propia imagen, obtenida mediante escaneo digital, en parte del recorrido hacia el monumento.

Según el arquitecto, el presupuesto deberá ser actualizado antes de su ejecución para ajustarlo a los costos actuales y a las decisiones que adopte la comisión responsable del proyecto. No obstante, los cálculos preliminares estiman una recaudación cercana a los 818.000 dólares, monto suficiente para hacer realidad la iniciativa si cuenta con el respaldo de los miles de devotos de la Virgen de Urcupiña dentro y fuera del país.
Para Mario Moscoso, el verdadero valor de El Manto de la Virgen no radica únicamente en levantar una de las imágenes marianas más grandes de Bolivia, sino en construir un espacio donde cada peregrino pueda fortalecer su fe y dejar una huella para las futuras generaciones. Convencido de que el proyecto despertará el mismo espíritu solidario que hizo posible el Cristo de la Concordia, expresó su confianza en que la unión entre la fe, la generosidad y el compromiso de los creyentes permitirá convertir este sueño en una nueva realidad para Quillacollo.

