De La Víbora a Montero, 171 años de Historia

Rotonda sur de la ciudad de Montero

Por: Rómulo Limache Orellana*

Este 31 de agosto de 2025 Montero celebra nada más y nada menos que 171 años de su fundación y de la celebración religiosa de su santo patrono San Ramón Nonato, una fiesta venida a menos porque es opacada por los actos de carácter cívico y diríamos que se reduce al ritual de una misa en el principal templo católico de nuestra ciudad.

La historia de Montero se remonta a la época de la colonia, posiblemente a principios del Siglo 18 porque a poco más de la mitad de ese siglo en 1764, los curas rectores de la catedral de San Lorenzo de la Barranca, hoy Santa Cruz de la Sierra, mencionan en su Documento para la Geografía, a la todavía, pequeña aldea conocida como la Víbora, como una de las comarcas que formaban parte de su jurisdicción.

Esa es la referencia documental más antigua que los investigadores de la historia han logrado encontrar acerca de la existencia de la hoy pujante ciudad de Montero.

El sabio explorador y naturalista francés Alcide D’Orbigny, en su paso por esta aldea, el 28 de enero de 1831, describe a La Víbora, como un caserío o villorrio de abundante vegetación y bello paisaje, con gente franca y de carácter alegre, resalta la hospitalidad y el buen trato de la familia que lo acogió.

La ‘fundación’

La fundación de los pueblos que inicialmente surgieron en la época colonial, es atribuida por tradición a la inauguración de capillas o templos erigidos por la Iglesia Católica. Por esta razón es que no existe un acta de fundación del pueblo de Montero, de La Víbora o de San Ramón de la Víbora, su antigua nominación, pero sí, está escrita en la historia la fecha de inauguración de una capilla u oratorio y la nominación del pueblo como San Ramón de La Víbora.

Entonces, esto mismo ocurrió con la antigua comarca de la Víbora, a la que se atribuye como fecha de su fundación el 31 de agosto de 1854, en que fue inaugurada y bendecida la primera capilla del pueblo, construida por el presbítero José Ramón Hurtado y dedicada a San Ramón Nonato.

Entonces, según los documentos de la Iglesia, el pueblo de la Víbora, cambia de nombre y se denomina San Ramón de la Víbora.

Ordenamiento y división geográfica

El 25 de septiembre de 1883 se produce por primera vez, la división política de la provincia del Cercado del departamento de Santa Cruz y se crea la provincia Sara, y uno de sus cantones, es Bibosi, en cuya jurisdicción se encuentra San Ramón de la Víbora.

(A manera de aclaración y en un lenguaje con nomenclatura actual, diríamos que: Montero pertenecía a Saavedra, que a su vez era un cantón de Portachuelo)

Muchos años después, mediante Ley de 4 de diciembre de 1912, el vicecantón San Ramón de la Víbora, es elevado al rango de cantón y pasa a denominarse Montero, en homenaje al héroe de la batalla de Ingavi, Cnl. Marceliano Montero.

El 27 de noviembre de 1919, hace 106 años, se crea la provincia Warnes y Montero, junto a General Saavedra, pasan a conformar esta nueva provincia.

El 11 de diciembre de 1923, se crea la segunda sección municipal de la provincia Warnes compuesta por los cantones Montero y General Saavedra. Montero asume su rango de cabeza de municipio y se constituye en capital de la segunda sección municipal de Warnes.

El hecho histórico más significativo de la historia de Montero, se produce el 2 de diciembre de 1941 durante el gobierno de Enrique Peñaranda, cuando se crea la provincia Obispo Santistevan. Montero es su capital y primera sección municipal.

Rango de ciudad

La Ley de 3 de diciembre de 1986, promulgada por el presidente constitucional Víctor Paz Estenssoro, eleva a Montero al rango de ciudad, Rango plenamente justificado por al avance alcanzado en todos los ámbitos de la vida ciudadana.

Por su ubicación geográfica e importancia económica y social, Montero se consolida como la capital de la provincia más productiva del norte Cruceño, con un área de influencia de carácter regional.

Se constituye en el centro de la mayor producción agropecuaria del norte cruceño, basa su economía principalmente en la caña y su transformación en azúcar, alcohol y otros derivados de la caña incluyendo la generación de energía eléctrica, además de la soya y otros granos que aportan a la economía regional y nacional, así como a la seguridad alimentaria del país.

Es notoria la instalación de innumerables centros de producción, comerciales y de servicios en el parque industrial, en zonas comerciales y en sus calles y avenidas. Aquí se asienta el Ingenio Azucarero Guabirá, principal proveedor de azúcar y alcohol para el consumo nacional y la exportación.

El transporte es una de sus grandes actividades. Montero se irradia a los cuatro puntos cardinales: Al norte, con las grandes extensiones productivas del Norte Integrado, la zona productiva más importante del departamento de Santa Cruz y del país. Al sur con la capital departamental y zonas productivas de los valles cruceños. Al este con la Chiquitania y el departamento del Beni a través de la carretera interdepartamental y al oeste con el occidente boliviano; Cochabamba, La Paz y otros departamentos del país.

Montero de hoy

Con el paso de los años, el rango de ciudad, fue justificándose cada vez más al presentar el mayor porcentaje de sus calles pavimentadas en todos sus distritos, plazas remozadas por la actual administración municipal, un parque de diversiones que merece una mayor atención.

Una vez que ha pasado la etapa oscura de la pandemia por el coronavirus, el municipio de Montero como todos los municipios del país, ha ingresado en una etapa de desarrollo, convirtiéndose en una ciudad de constante crecimiento con la apertura de innumerables urbanizaciones que demandan mayor atención en servicios, y la creación de fuentes de trabajo o ingresos por actividades económicas más formales.

Nuestros municipios aun están en recuperación por el estancamiento económico provocado por la pandemia del Covid 19 y Montero no se sustrae a esta situación, a la que además se suma la crísis económica en la que ha caído el país en los últimos años por la mala administración gubernamental.

Es necesario que nuestras autoridades tengan mayor disposición en aplicar políticas y estrategias de recuperación económica, evitar la fuga de las contribuciones municipales a municipios vecinos, achicando la burocracia y facilitando los trámites para el funcionamiento de iniciativas económicas a las que se les pone mucha traba. Atraer las inversiones con estrategias que favorezcan a los inversores. En suma, la aplicación de políticas que faciliten la inversión segura de recursos que a la larga darán beneficio tanto al inversor como a la población.

Se afianza poco a poco el desarrollo de esta ciudad con los recursos propios, a través del pago de impuestos a los que se suman los ingresos hoy disminuidos por la coparticipación tributaria. No está mal una gestión de obras dirigidas al embellecimiento de la ciudad a través de convenios mediante la aplicación de la alianza público-privada, pero, urge la recuperación y utilización de sus propios recursos para encarar en los próximos años, obras de mayor impacto social.

Hoy celebramos los 171 años de la fundación de Montero con esperanza. Una esperanza que solo se puede encontrar en el trabajo y la unidad de sus habitantes y sus autoridades, en el reconocimiento de que vivimos en una ciudad diversa, con variedad de orígenes demográficos, así como de costumbres y cultura, basada en una clara y permanente migración desde lo más lejano y recóndito de nuestra geografía nacional.

Nacidos y no nacidos en esta tierra fecunda y maravillosa, los montereños debemos encontrar nuestro desarrollo con trabajo mancomunado para continuar siendo el centro de influencia de esta región productora de más del 30 por ciento de los alimentos de consumo en el mercado nacional.

¡Viva Montero!

*Rómulo Limache Orellana, es periodista y miembro adjunto de la Comisión de Límites de Montero, desde mayo de 2018 a diciembre de 2019.

Romulo Limache Orellana

Acerca de Romulo Limache Orellana

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