Hacinamiento y depresión favorecen la diseminación de la tuberculosis en el Cerprom

El hacinamiento, la depresión y el deterioro del estado nutricional de las personas privadas de libertad son los principales factores que están contribuyendo a la diseminación de la tuberculosis (TBC) en el Centro de Readaptación Productiva Montero (Cerprom), según informó el gerente de la Red de Salud de la provincia Obispo Santistevan, Juan Saavedra.

Saavedra explicó que la semana pasada se realizaron dos reuniones —una en el hospital Alfonso Gumucio Reyes y otra en el Concejo Municipal de Montero— para analizar la situación sanitaria de los internos del Cerprom. En ambas se expuso la alta demanda de medicamentos, reactivos y estudios de gabinete necesarios para atender a los pacientes con esta enfermedad.

Ante esta situación, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) implementará un plan de acción similar al aplicado en la cárcel de Palmasola, con el objetivo de contener la expansión de la tuberculosis dentro del penal.

“Vamos a aplicar el mismo plan de intervención utilizado en Palmasola para atender a los enfermos de tuberculosis y disminuir la diseminación dentro del Cerprom”, afirmó.

Actualmente el Centro de Salud Che Guevara, encargado del control epidemiológico en el penal, registra más de 60 casos de tuberculosis activos, cifra que convierte a este año en uno de los de mayor incidencia en el sistema penitenciario local.

“La enfermedad se disemina debido al hacinamiento, la pérdida de libertad, la separación de la familia y los hijos, factores que provocan depresión y debilitan el sistema inmunológico”, explicó Saavedra.

Por la magnitud del problema, las autoridades sanitarias han decidido separar los casos positivos del Cerprom de las estadísticas generales del municipio, para realizar un seguimiento diferenciado y garantizar una atención médica más focalizada.