El Gobierno nacional autorizó la exportación de 880 mil toneladas de grano de soya mediante la emisión de un certificado único de exportación, una medida que elimina los trámites individuales para cada exportador y busca agilizar el comercio exterior. Sin embargo, el sector productor señaló que aún está a la espera de una normativa que libere plenamente las exportaciones de soya y sus subproductos.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) informó que la autorización cobra especial relevancia debido a la proximidad de la cosecha de verano, ya que permitirá dinamizar el proceso de comercialización. No obstante, la posición institucional del sector continúa siendo la liberación total y sostenida de las exportaciones.
El presidente de ANAPO, Abraham Nogales, explicó que la medida fue establecida a través de la emisión de un único certificado de abastecimiento interno por el volumen autorizado, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026. Esta autorización permite exportar de manera inmediata hasta el límite establecido, sin cupos ni trámites adicionales, lo que facilita la operativa para los productores.
“Como ANAPO habíamos solicitado la liberación del 60% de la producción, tal como establecía el Decreto Supremo Nº 3920. No se dio en esos términos, pero esta medida nos sirve en lo inmediato y es un avance para mejorar los precios de esta cosecha de la campaña de verano 2025-2026”, afirmó Nogales.
Entre los aspectos positivos, ANAPO destacó la eliminación de los cupos y las bandas de precios para la harina y la cascarilla de soya, estableciendo que, a partir de ahora, los acuerdos de comercialización se definan entre privados, es decir, entre la industria y los sectores pecuarios.
Sin embargo, el gremio expresó su preocupación por la fijación de un precio máximo para el aceite de soya, medida que también se extendió al aceite de girasol. “Más allá del valor establecido, preocupa la señal que se envía al mercado cuando el Estado fija precios”, advirtió el titular de ANAPO.

