Bastan unas cuantas horas en el área de emergencias del Hospital César Banzer de Concepción para dimensionar la cantidad de casos que llegan cada día y el drama humano que se vive detrás de cada paciente.
Heridos en accidentes de tránsito, niños con cuadros delicados, ancianos y personas de todas las edades llegan buscando atención médica en medio de momentos de tensión, angustia y desesperación.
Los familiares lloran, corren de un lado a otro y hacen todo lo posible por cubrir los requerimientos médicos de sus seres queridos.
Una de esas noches ingresaron dos heridos de un accidente de tránsito. Padre e hijo habían impactado la motocicleta en la que se trasladaban contra un camión tronquero estacionado. Debido a la gravedad de sus lesiones y entre gritos de dolor, ambos fueron transferidos a otros centros médicos: uno a Santa Cruz y el otro a San Julián.
Esa misma noche llegaron dos niños provenientes de comunidades cercanas. Uno de ellos prácticamente sin signos vitales y el otro con una grave afección cardíaca. Apenas unas horas antes, otros dos motociclistas habían sido atendidos tras sufrir accidentes que les provocaron heridas de consideración.
Presenciar estas escenas genera impotencia, especialmente al observar que muchas de las familias afectadas cuentan con escasos recursos económicos. Sin embargo, también permite valorar el trabajo que realizan médicos, enfermeras y personal de apoyo, quienes deben actuar bajo presión y en situaciones de alta tensión para salvar vidas.
La farmacia del hospital constituye un apoyo importante para los pacientes, aunque todavía existen carencias de algunos medicamentos esenciales, una realidad que obliga a muchas familias a buscar alternativas para continuar con los tratamientos.
Permanecer unas horas en emergencias implica conocer historias diferentes, pero con un elemento en común: el dolor. No solo el dolor físico del paciente, sino también el sufrimiento silencioso de padres, hijos, esposos y familiares que esperan con incertidumbre una noticia alentadora.
Cada noche en emergencias es una batalla contra el tiempo, la enfermedad y la adversidad, pero también un recordatorio del enorme valor de quienes dedican su vida a cuidar a los demás.
*Jorge Huanca – Nueva Presencia.

