Los incendios forestales mantienen en emergencia a Santa Cruz, Cochabamba y Tarija, donde las autoridades enfrentan dificultades para controlar el fuego debido a los fuertes vientos, la falta de presupuesto y la escasez de combustible para movilizar brigadas.
En Tarija, la situación es considerada crítica. Las llamas afectan a los municipios de Méndez, Uriondo y Cercado, con mayor riesgo en las comunidades de Erquis y Coimata, donde el fuego amenaza viviendas. El Gobierno reforzó las tareas de combate con dos helicópteros de la Fuerza Aérea equipados con sistemas Bambi Bucket, además del apoyo de militares, bomberos y voluntarios.
En Santa Cruz, el departamento continúa en Alerta Amarilla, con dos incendios activos, más de 21.000 hectáreas afectadas y más de 1.000 focos de calor que podrían convertirse en nuevos incendios. La Gobernación advirtió que el reducido presupuesto limita la protección de las áreas protegidas y anunció el refuerzo de patrullajes preventivos.
En Cochabamba, el incendio en Liriuni (Quillacollo) ya consumió más de 100 hectáreas y avanzó hacia el Parque Tunari impulsado por los vientos. Las autoridades denunciaron que la falta de diésel dificulta el traslado de voluntarios y maquinaria hasta las zonas afectadas.
Mientras tanto, la Fiscalía investiga posibles incendios provocados, especialmente en Tarija, donde existen denuncias de que el fuego fue reactivado de forma intencional. Las autoridades recuerdan que las quemas están prohibidas por la pausa ambiental vigente, pero alertan que esta práctica continúa pese a las sanciones establecidas.

