James vuelve a casa tras la cirugía del tumor gigante en el Hospital Montero

Hace apenas unas semanas ingresó al Hospital de Tercer Nivel Montero sin poder caminar y con un tumor de más de 40 kilos que lo mantenía postrado desde hacía cinco años. Este martes volvió a casa para continuar su recuperación, mientras se prepara para una segunda cirugía que le permitirá seguir recuperando su independencia y calidad de vida.

Cuando James Romero cruzó por primera vez las puertas del Hospital de Tercer Nivel Montero, hace menos de un mes, lo hizo cargando un tumor de más de 40 kilos y con una vida detenida por la enfermedad. Llegó después de dos años recorriendo hospitales sin encontrar una respuesta, con cinco años de inmovilidad, sin poder trabajar como chofer y dependiendo por completo de su familia.

Este martes por la tarde, la escena fue completamente distinta.

James salió caminando con ayuda, acompañado por su hermana Yoselín Suárez Romero, por las personas que lo acompañaron durante todo este proceso y por los médicos que realizaron la intervención quirúrgica que hoy le devuelve la posibilidad de mirar el futuro con esperanza.

Su recuperación es el cierre de una primera etapa y el inicio de otra igual de importante: prepararse para una nueva cirugía que permitirá continuar su tratamiento contra la obesidad.

Una cirugía que abrió una nueva oportunidad

El cirujano oncólogo, Yadier Rodríguez, quien lideró, junto al especialista hepatobiliar Juan Pablo Durán, la intervención que permitió extirpar el tumor gigante, confirmó que la evolución del paciente fue favorable.

«Hoy se le está dando de alta a James. Ha evolucionado bastante bien después de la intervención quirúrgica. Ahora continuará su recuperación en casa y posteriormente volverá para valorar una nueva cirugía relacionada con su obesidad», explicó.

El especialista recordó que el procedimiento fue uno de los casos más complejos atendidos por el hospital y destacó que el mayor logro no fue únicamente el éxito técnico de la operación.

«Fue una cirugía realizada por todo un equipo. Lo más importante es que el paciente resolvió el problema con el que ingresó al hospital y ahora puede iniciar una nueva etapa de recuperación», afirmó.

Un logro construido entre muchas manos

Para Durán, el alta médica es también el resultado del trabajo coordinado de decenas de profesionales que participaron antes, durante y después de la operación.

«Es un logro histórico para el hospital por la complejidad del caso. Solo queda agradecer al paciente y a su familia por la confianza, y al hospital por brindarnos todas las condiciones para trabajar. Cirugías de este tipo solo son posibles gracias al esfuerzo multidisciplinario», señaló.

El cirujano explicó que James deberá cumplir reposo, seguir el tratamiento indicado y asistir a controles médicos periódicos antes de planificar la segunda intervención quirúrgica. «El siguiente paso será preparar cuidadosamente la próxima cirugía para lograr un resultado tan exitoso como el primero», indicó.

«Me devolvieron una mejor calidad de vida»

Con la emoción reflejada en el rostro, James apenas podía ocultar la alegría mientras abandonaba el hospital.

«Estoy agradecido y contento. Me dieron una oportunidad y una mejor calidad de vida. Ese tumor me tenía postrado en mi cama, sin poder moverme ni caminar. Hoy me voy feliz. Esta es apenas la primera fase; ahora toca recuperarme para volver y continuar mi tratamiento», expresó.

Cuando le preguntaron qué sería lo primero que haría al llegar a casa, respondió entre risas.

«¿Qué no voy a hacer? Primero voy a cuidarme hasta sanar bien y después seguir con el tratamiento para la siguiente cirugía.»

Aunque sabe que todavía queda camino por recorrer, James vuelve a casa con algo que durante años parecía inalcanzable: la esperanza de recuperar su independencia y volver a trabajar.

La cadena solidaria que cambió una historia

Detrás de esta historia también hubo personas que trabajaron lejos de los reflectores. Una de ellas fue Roxana ‘Chani’ Menacho, quien recibió el llamado del pastor Jesús Gil, de la Iglesia Evangélica CCR Bolivia, para buscar una alternativa que permitiera atender a James.

Tras conocer el caso, realizó las gestiones necesarias y puso la situación en conocimiento de la gerente del Hospital de Tercer Nivel Montero, Jaqueline Rojas.

A partir de ese momento, la gerente, junto al director, David Llanos, coordinó la atención inmediata del paciente y la conformación del equipo de especialistas que asumiría uno de los procedimientos más complejos realizados recientemente por el hospital.

Mientras avanzaba la evaluación médica, ‘Chani’ Menacho continuó acompañando a James y a su familia, impulsando campañas solidarias para recaudar recursos y apoyarlos durante todo el proceso.

La salud pública cambió una vida

Para el director del hospital el caso de James representa el verdadero sentido de la medicina. «En esta cirugía hubo profesionales comprometidos, tecnología, planificación y, sobre todo, la decisión de brindar una oportunidad a un paciente que durante años buscó una respuesta. Casos como este demuestran que en nuestro hospital se realizan procedimientos de alta complejidad con calidad, seguridad y a través del SUS.»

La gerente destacó que la historia de James refleja el trabajo articulado entre el personal asistencial, administrativo y la comunidad.

«Cuando recibimos este caso entendimos que necesitaba una respuesta inmediata. Hoy verlo regresar a casa es la mejor recompensa para todo el equipo que hizo posible este proceso. Esta historia demuestra que la salud pública también puede devolver esperanza y transformar la vida de una familia.»