La pelota está en la cancha, pero esta vez del lado de los hinchas

La barra de Guabirá alentará al Rojo.

Guabirá, la tarde de este domingo 23 de agosto, jugará solo ante sus hinchas. Así lo determinó la dirigencia del club, poniendo fin a las especulaciones y conjeturas que se habían tejido en torno a la presencia de público visitante.

La decisión busca prevenir hechos violentos que en el pasado se registraron después de algunos partidos, cuando acciones vandálicas tuvieron como protagonistas a hinchas visitantes y locales que, lamentablemente, respondieron a las provocaciones.

Incluso, el Concejo Municipal de Montero envió una carta al club solicitando la adopción de medidas preventivas de seguridad para el encuentro entre Guabirá y Blooming.

“Pese a los esfuerzos de coordinación realizados entre el club organizador, la Policía, las diferentes instituciones y autoridades involucradas en los operativos de seguridad, en anteriores oportunidades se han producido situaciones que han sobrepasado el ámbito estrictamente deportivo”, señala la misiva recibida por la institución azucarera.

En ese sentido, y con el objetivo de precautelar la integridad física de las personas que asistan al estadio, así como el patrimonio de los vecinos que viven en los alrededores del Gilberto Parada, el club determinó que el partido se dispute únicamente con la presencia de sus hinchas.

Y es precisamente ahí donde aparece el gran desafío para la hinchada azucarera.

El primer desafío es el comportamiento. Demostrar que se puede alentar, celebrar, sufrir y vivir la pasión por Guabirá sin violencia. El segundo es llenar las graderías y hacer sentir a los jugadores que no están solos.

Que los nuestros sientan el aliento. Que sepan que detrás de cada camiseta hay una ciudad. Y que el rival sienta esa presión que solo puede generar un estadio lleno, pero siempre dentro del respeto y la sana competencia.

Porque el hincha también juega. No entra a la cancha, no patea la pelota y no marca goles, pero su presencia, su aliento y su energía pueden influir en el estado de ánimo de los futbolistas. Es, sin dudas, el jugador número 12.

La tarde de este domingo, los hinchas tienen una oportunidad que va mucho más allá de un partido de fútbol. Tienen la oportunidad de demostrar cuánto quieren a Guabirá y cuánto valoran lo que representa para nuestra ciudad.

Porque Guabirá, con sus luces y sus sombras, con sus alegrías y sus momentos difíciles, no es solamente un equipo de fútbol. Guabirá es parte de la identidad de Montero.

Durante décadas, el club se ha convertido en uno de los principales embajadores de nuestra ciudad. Cuando Guabirá sale a una cancha del país, también sale Montero. Y cuando Guabirá gana, una parte de Montero sonríe.

Por eso, esta tarde debemos pasar del discurso a la acción. De las publicaciones y las teclas de las redes sociales a las graderías. Del “¡Vamos Guabirá!” escrito en una pantalla al grito que retumba en el Gilberto Parada.

Tenemos que demostrar que estamos orgullosos de lo que tenemos y de lo que hemos construido. Porque no todas las capitales de provincia tienen el privilegio de contar con un equipo en el fútbol profesional. Montero sí lo tiene. Y ese lugar no nos lo regalaron: lo ganamos con historia, esfuerzo, sacrificio y pasión.

Ahora nos corresponde defenderlo. Y defenderlo no significa buscar pelea. Significa llenar el estadio. Significa alentar. Significa respetar. Significa cuidar nuestra casa y demostrar que somos capaces de vivir el fútbol con pasión, pero también con responsabilidad.

Esta tarde, la pelota estará en la cancha, pero también estará del lado de los hinchas. De ellos depende que el Gilberto Parada sea una fiesta, que Guabirá sienta el respaldo de su gente y que Montero vuelva a demostrar que puede hacer del fútbol una celebración.

Porque cuando Guabirá gana, ganamos todos. Gana el club, gana el jugador, gana el hincha y también gana Montero.

Y no olvidemos algo: el fútbol también mueve nuestra economía. Un estadio lleno significa movimiento para vendedores, transportistas, restaurantes, comercios y muchas familias que viven directa o indirectamente de la actividad que genera un partido.

Por eso, esta tarde no solo alentemos a Guabirá. Cuidemos a Guabirá. Cuidemos nuestra casa. Cuidemos nuestra ciudad.

La pelota está en la cancha. Pero esta vez, también está del lado de los hinchas.