La ropa, las confecciones y los calzados encabezan la lista de productos que la población identifica con mayor frecuencia como mercancías de contrabando en Bolivia, con un 69%, seguidos por alimentos y abarrotes, con un 65%, según un sondeo de percepción ciudadana realizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Los resultados fueron presentados este lunes por el gerente general de la institución, Gary Rodríguez, quien advirtió sobre los efectos del comercio ilegal en la producción nacional, el empleo formal, la recaudación tributaria y la seguridad de los consumidores.
“El contrabando de importación no se resume al ingreso ilegal de mercancías al país, al tratarse de una actividad que, literalmente, invade el mercado interno, perjudica a los productores, importadores y comerciantes formales, destruye empleos y no tributa impuestos al Estado”, afirmó Rodríguez.
El ejecutivo sostuvo que el contrabando también puede estar vinculado a la comercialización de productos falsificados que suplantan marcas reconocidas y ponen en riesgo la salud y la seguridad de las personas.

El 93% considera que el contrabando es un problema grave
El sondeo fue realizado entre el 17 y el 30 de septiembre de 2026 y recopiló cerca de 1.100 respuestas, como parte de un estudio más amplio del IBCE sobre contrabando y falsificación de productos en Bolivia.
Entre los principales resultados, el 53% de los participantes considera que el contrabando está descontrolado en el país, mientras que el 40% lo califica como alto. En conjunto, el 93% percibe que el problema tiene una magnitud considerable.
Asimismo, el 91% de los encuestados afirma que la presencia de productos de contrabando en mercados y ferias se ha incrementado.
Los productos identificados con mayor frecuencia en el sondeo son:
- Ropa, confecciones y calzados: 69%.
- Alimentos y abarrotes: 65%.
- Electrodomésticos y celulares: 56%.
- Detergentes y productos de limpieza: 55%.
- Bebidas: 49%.
- Medicamentos e insumos de salud: 35%.
- Muebles: 18%.
Estas cifras reflejan la percepción de los participantes sobre los productos asociados al contrabando y no constituyen una medición directa del volumen real de mercancías que ingresan ilegalmente al país.

El precio influye en las decisiones de compra
Uno de los aspectos que preocupa al IBCE es la contradicción entre el reconocimiento del daño económico que genera el contrabando y las decisiones de compra de los consumidores.
De acuerdo con el sondeo, el 67% de los encuestados admite comprar productos de contrabando a sabiendas. Dentro de ese grupo de respuestas, el 51% señala que lo hace ocasional o frecuentemente, mientras que el 49% afirma hacerlo rara vez.
Además, el 90% identifica el menor precio como la principal razón para adquirir estos productos, mientras que el 88% reconoce que no sabe si los artículos que compra son o no de contrabando.
Rodríguez señaló que estos resultados evidencian la necesidad de promover políticas públicas que combinen el control del comercio ilegal con una mayor conciencia ciudadana sobre sus consecuencias.
El ejecutivo también indicó que el 83% de los participantes reconoce que el contrabando perjudica a Bolivia y que un porcentaje similar considera que esta actividad daña a las empresas formales, provoca pérdidas de empleo y reduce los recursos disponibles para atender las necesidades de la población.
“Si bien, siete de cada diez aceptan que comprar de contrabando es ilegal, igual lo hacen, tal vez por la precarización de los ingresos. Tal sinceramiento es algo que se debe considerar con urgencia al momento de encarar nuevas políticas públicas”, expresó.

Advierten sobre riesgos para la salud y la seguridad
El gerente general del IBCE alertó que el comercio ilegal no solo afecta a las empresas que cumplen con sus obligaciones tributarias, sino que también puede exponer a los consumidores a productos sin controles adecuados de calidad y seguridad.
Entre los artículos que pueden representar riesgos mencionó medicamentos, alimentos, bebidas, cosméticos, detergentes, repuestos automotrices y productos eléctricos.
“El contrabando es una expresión perversa de la ilegalidad, es un delito porque está al margen de la ley. Además de evadir tributos y obligaciones de registro ante el Estado y perjudicar a las empresas formales, provoca muchos daños, en especial si se trata de productos que pueden poner en riesgo la salud, la seguridad y la vida, ya que lo barato cuesta caro”, manifestó.
Rodríguez agregó que esta actividad desalienta la inversión, limita la innovación y genera condiciones de competencia desleal para productores, importadores y comerciantes que operan legalmente.
IBCE presentará estudio sobre contrabando y falsificación
El IBCE anunció que presentará en noviembre un estudio más amplio sobre el contrabando y la falsificación de productos en Bolivia. La investigación incluirá un diagnóstico de la situación y propuestas de acciones a corto, mediano y largo plazo.
Según Rodríguez, el objetivo será plantear medidas que permitan enfrentar el problema y distribuir las responsabilidades entre el Estado, las empresas y los consumidores.
“El Estado debe garantizar la legalidad para que las empresas puedan arriesgar, invertir, innovar, comerciar y generar trabajos dignos, a partir de productos seguros; y a los ciudadanos nos toca asumir una actitud de compra responsable, de lo legal, con pleno respeto a la ley”, concluyó.
El IBCE considera que combatir el contrabando requiere fortalecer los controles estatales, proteger la actividad económica formal y promover decisiones de consumo informadas para reducir la demanda de mercancías de origen ilegal.
