Después de ocho años de trabajo, esfuerzo y perseverancia, Debra Center está a punto de cumplir uno de sus sueños más grandes: tener su propia casa. Debra Acosta, instructora de gimnasia artística y profesional en Psicología, cuenta los días para inaugurar oficialmente su propio gimnasio, un proyecto que finalmente se hace realidad gracias al esfuerzo y al apoyo incondicional de su familia.
El 9 de agosto se realizó la apertura inicial de las instalaciones, pero la inauguración oficial está prevista para el 28 de este mes.
Parece que fue ayer cuando Debra Acosta comenzó su trabajo como instructora de gimnasia artística en Montero. Era diciembre de 2018 cuando inició sus actividades en una pequeña sala de un edificio céntrico ubicado en la calle Litoral.
Ese fue el comienzo de un sueño que, pese a las adversidades, fue creciendo de manera sostenida. Con el paso del tiempo, el número de alumnas obligó a buscar un ambiente de mayor dimensión. Así, Debra Center fue ganándose la confianza de los padres de familia y consolidándose como una institución dedicada a la formación de jóvenes gimnastas.
A partir de ese momento comenzó la búsqueda de un terreno que reuniera las condiciones necesarias para instalar su propio gimnasio. No fue un camino fácil. Hubo contratiempos que, por momentos, estuvieron a punto de hacerla abandonar el proyecto y que incluso afectaron su salud física y mental.
Fueron momentos complicados, no solamente durante la adquisición del terreno, sino también en la construcción de las obras. Sin embargo, el apoyo incondicional de su familia fue fundamental para seguir adelante. Ese respaldo permitió que, después de tantas dificultades, el proyecto pudiera finalmente ver la luz y convertirse hoy en una realidad tangible.

El gimnasio de Debra Center está ubicado en el populoso barrio La Floresta, sobre la calle Agustín Saavedra, entre las calles Rafael Terrazas y Germán Busch. Allí, las 150 alumnas ya comenzaron a trabajar y a disfrutar de las nuevas instalaciones, aunque por el momento lo hacen a puertas cerradas, mientras llega la fecha de la inauguración oficial.
Según Acosta, las instalaciones tienen una medida de 21 por 40 metros, donde se han emplazado los cuatro equipos que utilizan las gimnastas, además de un patio central destinado a las competencias, ambientes para la recepción y otros ambientes.
“Gimnasia, Deporte y Valores” es la trilogía que caracteriza el trabajo de formación de Debra Center. Una filosofía que, con el paso de los años, ha comenzado a dar sus frutos. Sus alumnas han tenido actuaciones sobresalientes en torneos departamentales y nacionales, y su talento incluso ha trascendido las fronteras del país, participando en competencias internacionales en Brasil y Panamá.
“Ahora puedo respirar con tranquilidad y decir: lo logramos. Lo tenemos. Hemos luchado por esto, ya lo conseguimos. Vamos a seguir trabajando, dando lo mejor de nosotros por la gimnasia artística”, dijo Debra Acosta, visiblemente emocionada.
Durante estos ocho años, recordó, también tuvo que enfrentar una serie de escollos, entre ellos la envidia de personas que no veían con buenos ojos que una joven profesional pudiera alcanzar tantos logros en tan poco tiempo. Sin embargo, sostuvo que todo fue posible gracias a la fe en Dios, al apoyo de su familia y a la confianza que depositaron en ella los padres de sus alumnas.
La dedicación y la pasión que Acosta pone en su trabajo de formación hacen que, con normalidad, dedique hasta 12 horas diarias a esta actividad. Una tarea que, además, comparte con las responsabilidades que implica ser miembro de la Comisión Técnica de la Federación Boliviana de Gimnasia.
Es un trabajo que exige un enorme desgaste físico y mental, pero que Debra realiza con emoción y convicción. Hoy, después de ocho años de esfuerzo, aquel sueño que comenzó en una pequeña sala de la calle Litoral tiene finalmente un lugar propio. Una casa que no solo representa paredes, equipos y un espacio para entrenar, sino el resultado de años de sacrificio, perseverancia y amor por la gimnasia artística.
*Fotos: Debra Center.

