Bonita, el Ogro y el Príncipe

*Un cuento inspirado en un hecho real.

Crédito de fotografía: romanticaoscuridad.com

Érase una vez en tierras muy muy lejanas, vivía una hermosa niña llamada Bonita con su familia en una casa muy humilde. Cierto día, como era usual, sus padres la enviaron a recoger leña. Al volver a casa, Bonita se encontró con un ogro, quién al verla tan hermosa, se enamoró de ella y pensó en tenerla para él.

Desde aquel día, el Ogro veía cómo Bonita salía periódicamente a recoger leña del campo y cada día que pasaba se enamoraba más y más. Esto le hizo idear un plan para secuestrarla. Una mañana, cuando la niña venía de regreso a casa con su jase de leña a cuestas, sudorosa y con sed, el Ogro le salió al paso con un poco de agua que le ofreció muy amablemente.

Bonita agradeció el gesto y acepto el agua, tomó un sorbo y cayó al suelo. Había sido dormida por el Ogro para consumar su deseo. La alzó en sus brazos y la llevó a sus catacumbas donde nadie osaba entrar, la encadenó y así la tuvo durante muchos años, sufriendo su calvario.

Mientras tanto, en un castillo, muy lejos de ahí, un apuesto príncipe iniciaba su viaje sin rumbo, solo sabía que en algún lugar se encontraba su princesa prisionera y él tenía que rescatarla. Guiado por el amor y su hada madrina emprendió su viaje. En el trayecto tuvo que sortear muchos peligros, los venció todos hasta que llegó a las catacumbas.

El hada, con su varita mágica, le dio el poder de hacerse invisible ante la luz de la luna, con este poder logró entrar donde estaba Bonita, que pese al sufrimiento no había perdido su belleza. El Ogro estaba dormido, el príncipe tomó las llaves del cerrojo y liberó a Bonita, luego, sin que este se diera cuenta, lo encadenó y tiró las llaves al bosque, tomó en sus fuertes brazos a su amada, salió del lugar donde estaba, montó a su caballo y emprendieron una veloz carrera hacia el Castillo del Amor, situado en el pico más alto de una montaña, donde nunca más el Ogro lograría llegar.

La algarabía era tal, que a su llegada, el Príncipe armó una gran fiesta para celebrar pues después  de tantos años de búsqueda, finalmente había encontrado a su hermosa princesa con quien se casaría y vivirían felices para siempre.

Autor: Prof. Fernando Lazcano.

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