Con rugir de motores dan el último adiós a joven piloto

Un pasillo formado por motos de competición de diferentes cilindradas y pilotos de las distintas escuderías, escoltó y dio paso al féretro de Luis Enrique Sandoval Cueto (17) hasta su morada final la tarde del domingo, ante el pesar de la familia, amigos y aficionados del motociclismo.

No hubo banda de música como suele suceder en este tipo de despedidas a un ser querido, esta vez las melodías musicales del adiós fueron reemplazadas por el rugir ensordecedor de los motores acelerados de las motocicletas que se escuchó retumbar en el lugar como si fuera un llanto lastimero, el sonido estremeció hasta lo más profundo del ser a los presentes.

Los pilotos que acababan de finalizar la segunda etapa del Rally Montero Mayito, llegaron hasta el campo santo y se apostaron a ambos lados de la calle para acelerar sus motocicletas y despedir a su compañero de rutas que inició la competencia el sábado en Guabirá para llegar a la meta en Saavedra, pero finalizó su travesía en el circuito celestial.

En la caminata hacia el cementerio general una bandera gigante rojo y blanco se batía al viento, Juan Miguel Rivero, mejor amigo de Luis, explicó que la misma significaba “en quinta y hasta el cielo”. Para expresar que su compañero fue victorioso y campeón a la vez.

El féretro continuó su marcha lenta hacia el interior del cementerio General de Montero, allí se observó muestras de dolor por la irreparable pérdida del  joven estudiante del grado quinto de secundaria del colegio Maximiliano Kolbe 2.

Y no era para menos, la familia, compañeros, amigos y profesores de Luis no asimilan todavía cómo una vida con mucho futuro por delante se apagó en milésimas de segundo, mientras el joven practicaba el deporte que más le gustaba y apasionaba: el motociclismo.

El joven piloto que conducía la máquina 222 perdió la vida el sábado 21 de noviembre en la primera etapa en un aparatoso accidente en la ruta de la competencia muy cerca de llegar a la meta. La violencia del impacto le produjo un traumatismo encéfalo craneano con múltiples fracturas, informó en su momento Jessica Janco, médico de turno del hospital Abelardo Suárez, donde fue trasladado Luis para recibir el auxilio médico, pero llegó sin signos vitales.

El piloto montereño fue despedido con el sonido que más le gustaba escuchar, el motor acelerado de una motocicleta.

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