GIEI: Cifra de casos de violencia contra la prensa constituye una amenaza para la democracia

Los Tiempos/ El informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) concluyó que en la crisis del 2019 no hubo garantías para los trabajadores de la prensa y fueron agredidos por manifestantes, policías y militares, y que por la aguda polarización política, la prensa fue tildada de «mentirosa», «vendida», «golpista», «masista» o acusada de que «no había prensa».

«No hubo garantías esenciales para el ejercicio de la profesión, tal como muestran los hechos descritos de hostilidad y agresión física a los periodistas. De otro lado, el amedrentamiento a las empresas, cooperativas, emisoras de radio y televisión de asociaciones comunitarias, organizaciones no gubernamentales o estatales de nivel local y nacional que sufrieron bloqueos, quema y destrucción de equipamiento e instalaciones, constituye un ataque a la libertad de expresión e información», dice el documento de la GIEI en el apartado de libertad de expresión.

Identificó la agresión a 58 periodistas, pero otra fuente, como la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP), registró 76 periodistas y 14 medios que sufrieron agresiones durante octubre y noviembre de 2019.

El grupo internacional señaló que la mayoría de los casos sucedieron en los departamentos de La Paz y Cochabamba, y los agresores fueron las fuerzas de seguridad y los propios manifestantes, «divididos entre los que denunciaban un posible ‘fraude electoral’ y los que afirmaban que estaban ante un ‘golpe de Estado'».

La GIEI concluyó que la cifra de las acciones violentas registradas en un periodo tan corto, de septiembre a diciembre de 2019, constituye una amenaza para la democracia. Identificó que los ataques a la libertad de prensa fueron mediante la hostilidad, el amedrentamiento y la agresión física.

«‘Nunca antes había sido tan difícil ejercer el periodismo en Bolivia. El clima social y la aguda polarización política dieron lugar a todo tipo de acusaciones hacia la prensa, que fue señalada de ‘mentirosa’, ‘vendida’, ‘golpista’ o ‘masista’, según se la tildara de obediente a una u otra de las facciones principales en pugna», señala el GIEI.

Manifestó que las periodistas mujeres recibieron «injurias marcado con tono sexista» que se sumaron a los agravios dirigidos a todos los agentes de prensa. En otros casos, en lugares donde había cercos, tomaron facultades fuera de toda legalidad, «como ejercer controles territoriales, registrar bolsos o pertenencias de transeúntes y periodistas, y permitir o impedir la circulación de personas y vehículos entre barrios y en múltiples puntos de las ciudades».

Durante la crisis del 2019, varios periodistas sufrieron ataques tanto en el gobierno del expresidente Evo Morales como en la gestión transitoria de Jeanine Áñez. La GIEI recabó testimonios y muchos trabajadores de la prensa contaron que fueron echados con gas pimienta, golpeados por los propios manifestantes y policías, otros que sufrieron el robo de sus equipos, algunos fueron obligados a eliminar imágenes de sus equipos, incluso muchos fueron amenazados para que no sigan informando.

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