Chile construyó 46 ramales artificiales en 1928 para desviar aguas del Silala

El equipo de juristas internacionales que representa a Bolivia ante el Tribunal de La Haya demostró ayer que en 1928 la Compañía Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB) construyó 46 ramales artificiales a lo largo de seis kilómetros para modificar el curso de las aguas provenientes de manantiales del Silala, en el departamento de Potosí.

En la replica de alegatos ante el Tribunal Internacional de Justicia (CIJ), el profesor Gabriel Eckstein dejó claro que las aguas del Silala no pueden ser consideradas como un curso hídrico internacional natural, porque en 100 años esa agua internacional es singular por su flujo de superficie potenciado de forma artificial a través de un complejo y sofisticado sistema de tuberías, acequias y desagües hasta Chile; sistema de drenajes que han ocasionado una degradación considerable de la vegetación y a sus frágiles humedales en esa singular región del Silala de Bolivia.

RED DE DRENAJES

Dijo que esa basta red de cambios físicos provocados por Chile en territorio boliviano, y que continúa hasta ahora, se inició en 1928 por la FCAB y una empresa británica con operaciones en Chile con el emplazamiento de una estructura de toma, justo debajo de la confluencia de las aguas de dos quebradas.

En 1910, la compañía conectó un conducto a esa toma y comenzó a desviar aproximadamente 75 litros por segundo del agua del Silala desde Bolivia hasta la estación de San Pedro (de Atacama) en Chile, a casi 60 kilómetros de distancia del lugar.

CANALES

En 1928, la compañía británica junto a FCAB instaló un complejo sistema de canales, conductos y cauces directamente en los bofedales de Bolivia, tanto en la quebrada norte como en la sur, así como un canal principal que hasta ahora capta los caudales combinados de esas dos quebradas.

“Esto significa que tenemos seis kilómetros y medio de canales, caños y ductos en las tres quebradas del Silala. Aunque recientemente Chile presentó el régimen (informe) a los medios de comunicación como unas pequeñas acequias, es evidente que se trata de un sistema de drenaje sofisticado sustancial”, sostuvo Eckstein.

Señaló que por estudios científicos elaborados por la consultora DHI, in situ, se evidenció que muchos de los canales artificiales son grandes, de hasta un metro de profundidad y otro de ancho.

Además dijo que fueron construidas en líneas anormalmente rectas para minimizar el arrastre, la fricción y con una pendiente uniforme para mejorar el drenaje de los humedales y del subsuelo circundante.

“Todos estos elementos de drenaje se construyeron por debajo de la elevación topográfica de la superficie del terreno adyacente para permitir que toda el agua superficial fluyera hacia ellos (Chile). Muchos fueron revestidos con rocas planas y mampostería de piedra para proporcionar apoyo estructural a los canales”, manifestó.

INCONSISTENTE

En esa línea, el profesor Eckstein calificó como insuficientes y carentes de consistencia los alegados formulados por los expertos de Chile que se basan en atacar la realidad científica, cuestionando y desacreditando los únicos estudios realizados in situ en Bolivia en 1992, y entre 2017 y 2018 por la consultora DHI.

“Como resultado de todo ello, las interpretaciones simplificadas y elementales de Chile, así como sus estimaciones e hipótesis, son insuficientes e inadecuadas como para encarar las complejas propiedades hidrológicas y variedad espacial del régimen del Silala, por tanto, solamente tienen valor marginal para este caso”, aseguró el jurista internacional.

Vía: Ahora el Pueblo

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