El cultivo de girasol reafirma su importancia estratégica para la economía boliviana, al consolidarse como una de las principales cadenas productivas agrícolas con valor agregado y proyección exportadora.
Así lo destacaron productores, técnicos y representantes del sector agropecuario durante la celebración del Día Nacional del Girasol, organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) realizado este viernes en la comunidad Florida del municipio de San Julián.
Durante la campaña de invierno 2025, se sembraron aproximadamente 170.000 hectáreas de girasol, la mayor superficie registrada en los últimos diez años. Se estima una producción de 180.000 toneladas métricas, lo que representa un potencial exportador superior a los 120 millones de dólares en derivados industriales.
“El girasol es un ejemplo de cómo nuestra producción agrícola puede apostar por el valor agregado, la diversificación y la sostenibilidad”, afirmó el vicepresidente de ANAPO, Gary Farrell. En los últimos cinco años, el cultivo ha generado más de 640 millones de dólares en exportaciones, consolidándose como uno de los pilares de las exportaciones no tradicionales del país.
Actualmente, más del 90% de la producción nacional se exporta en forma de aceite y torta de girasol, lo que evidencia una cadena agrícola con transformación industrial significativa. Los principales destinos de exportación son Ecuador (48%), Colombia (32%), Perú (12%) y Chile (3%).
En 2024, el girasol se posicionó como el cuarto producto más exportado del rubro no tradicional, con ventas que alcanzaron los 123 millones de dólares, solo por detrás de la soya, la joyería y la castaña. Bolivia ocupa el puesto número 11 entre los mayores productores de girasol del mundo y es el segundo en Sudamérica, después de Argentina.

