El abogado Juan de Dios Castro, afirmó públicamente que iniciará una demanda penal en contra de los efectivos policiales acusados de golpear y torturar al guardia de seguridad del Surtidor Montero.
El compromiso del jurista sucedió después que Luis Alberto Añez que actualmente cumple detención domiciliaria, relató cómo fue torturado por los agentes policiales que llegaron de Santa Cruz para investigar el caso del robo al surtidor.
“La vida y la integridad física se respeta” dijo el jurista al afirmar que la tortura no es la manera procedimental para esclarecer un caso delictivo.
Manifestó que asume el compromiso junto a otros abogados y miembros de la Asamblea Permanente de Derechos Humano de Montero y Santa Cruz, de iniciar un proceso a los efectivos policiales para hacer justicia y sentar un precedente, para que ese accionar policial, no quede impune.
Informó que una profesional abogada que ya tiene experiencia en procesos contra policías, ya terminó de elaborar la denuncia penal, la misma que será presentada en las próximas horas, con nombres y apellido de los policías identificados por el guardia de seguridad.
“Nos van a amenazar y hasta posiblemente nos maten o nos metan preso por cualquier delito que se inventen, pero estamos para eso” dijo el abogado.
Relato
Luis Alberto Añez describió ante los medios de comunicación todos los detalles desde su aprehensión, incluyendo el momento en que los efectivos policiales de la Felcc de Montero lo entregaron a los policías del DACI que llegaron desde Santa Cruz.
Añez mencionó que los policías compraron tres bolsas negras en una tienda ubicada detrás del surtidor Montero, y le advirtieron que pronto conocerían el paradero e identidad de los asaltantes del surtidor.
Le colocaron una de las bolsas negras sobre la cabeza para evitar que viera hacia dónde lo llevaban, pero al pasar por un rompe muelle, presume que lo llevaron a una zona abandonada del barrio Chapa, donde comenzó la tortura repetidamente con el objetivo de hacerlo confesar su participación como cómplice del robo.
Añez afirmó que llegó a mentir diciendo que conocía a los asaltantes del surtidor con la esperanza de poner fin a la tortura y a la presión psicológica a la que era sometido cada vez que negaba conocerlos.
Al concluir su relato, Añez hizo un llamado a las autoridades policiales para que realicen su trabajo de manera legal, sin maltratar ni torturar a personas inocentes que a menudo son enviadas a prisión debido a confesiones obtenidas bajo tortura por parte de la policía.
