Derrota inesperada de un Guabirá sin planteamiento, desordenado y desesperado

Un plantel de Guabirá con jugadores desesperados, juego desordenado y demasiada imprecisión en los pases  terminó con una derrota de local totalmente inesperada (0 – 2), ante el nobel liguero Real Tomayapo, que supo jugar con tranquilidad, buen juego, buena defensa  y sobretodo una estrategia de pérdida de tiempo exasperante y un árbitro complaciente que no hizo nada por dar continuidad al juego.

A los 14 minutos del primer tiempo, Real Tomayapo sorprende a Guabirá con gol de Pablo Lima, del que los de Guabirá no pudieron recuperase hasta el final del partido.

En el segundo tiempo, el benjamín de la Liga, jugó a la defensiva y lo hizo bien ante la desesperación de los rojos. Desesperación que en el final del partido, cuando se jugaban seis minutos de descuentos, el arquero Said Mustafá, que se había adelantado hasta casi el centro del campo de juego, cometió un error al perder la pelota en el intento de dominar un pase de Leaños, que fue aprovechado por Nilton Ferreira quien corrió hasta cerca del arco desguarnecido y marcó el segundo gol, sellando la derrota de Guabirá.  

No sirvió de nada el dominio que ejerció el rojo a lo largo del cotejo, intentando llegar al arco rival, donde no supo definir posibilidades, no muy claras y poco hilvanadas de un juego que no reflejó en nada el control y el pararse bien en el campo de juego que Guabirá había mostrado en los partidos recientemente jugados, tanto por la Liga profesional como en el torneo de la Conmebol Sudamericana.

Los jugadores de Guabirá no supieron contrarrestar el juego de Tomayapo que apeló a la pérdida de tiempo con retención de pelota en los saques, con excesiva simulación de lesiones y de golpes que solo pretendían que el reloj avance inexorable hacia el final de partido, con un resultado favorable a  sus pretensiones.

‘Copito’ Andrada, el técnico de Guabirá, no fue la excepción en demostrar desesperación y ante reclamos por la demora de los jugadores del equipo tarijeño en continuar el juego, fue amonestado y el árbitro Dilio Rodríguez le mostró la amarilla.

Lamentablemente, el juez del partido, fue muy contemplativo y dejó que el plantel de Tomayapo imponga su juego lento y no hizo nada por cortar los intentos permanentes de mantener detenidas las acciones por cualquier motivo.

La hinchada de Guabirá, que esperaba una demostración de buen fútbol del equipo que hace pocos días dio alegrías, salió del estadio totalmente decepcionado y con rabia por lo ocurrido en el campo de juego

Con este resultado, Guabirá baja peligrosamente al octavo lugar de la tabla de posiciones, mientras que su rival de este domingo, se coloca en el séptimo lugar.    

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