“¿Sabían que las salchipapas le pasan factura a los gobiernos municipales?”, preguntó el especialista y nos vacunó de entrada. La charla era sobre la inversión municipal en el área de la salud.
*Por Guimer Zambrana – Periodista.

La grave receta está escrita con tinta de grasas saturadas: comida rápida + gaseosas elevadas en azúcar = aumento del número de enfermos de los riñones y del sistema digestivo. Ello genera presión directa sobre los presupuestos municipales, hay que invertir en más equipos, como los de hemodiálisis, y aumentar la planilla de personal médico para atender a los afectados.
Lo cierto es que el pollo a la broaster y las salchipapas están en los platos más recónditos del país. Era la única comida nocturna en la pensión de la desolada plaza de San Antonio de Esmoruco, frontera con Chile y Argentina.
Hace poco estuve en territorio del milenario pueblo Uru Chipaya. Durante toda la mañana, una voz generada por Inteligencia Artificial anunciaba por el altavoz el menú del día: pollo a la broaster. Lo único que podías elegir era si querías “octavo” o “cuarto”.
El problema es que de las facturas de salchipapas y pollos a la broaster no se habla en los espacios municipales de planificación y rendición de cuentas. Estas reuniones anuales han sido reducidas a un desfile de números que pocos comprenden. Con que esté la tajadita de la torta presupuestaria que le toca a mi barrio o mi comunidad…
Los gobiernos municipales están en época de arcas flacas, es momento de mirar el centavo de un lado y del otro antes de gastarlo. Hoy, más que nunca, hay que revisar los resultados.
Ya no es suficiente saber cuánto se ha invertido en la construcción de la escuela, urge conocer cuánto se ha mejorado el nivel educativo de nuestros/as estudiantes (siempre me llama la atención la cantidad de plata que se gasta cada año en el mantenimiento de los centros escolares).
Es hora de detenernos a ver si el presupuesto está ayudando a que la gente viva más sana, en lugar de quedarnos en cuánta gasolina consume la ambulancia. Hay que revisar hasta el rendimiento de nuestros deportistas y no sólo el mantenimiento de la cancha. Ojalá las nuevas autoridades municipales no se queden en únicamente comer las salchipapas…
